El último héroe del Batallón de los "Campesinos del Tietar". 31 de diciembre de 1938

Octaviano, Elia, Exupe, Elio y Florencio
Madrid 1936 
Esta historia comienza con el descubrimiento de la enfermedad de mi padre y la consciencia repentina de que una parte de la historia de la familia desaparecería con él. Mi contacto con Carlos Mallench fue definitivo para encontrar la senda por donde han discurrido mis investigaciones de este último año y medio:

“Hola Silvia, te paso el parte donde aparece Elio. Está en la primera página pero te he pasado las tres de que consta el informe”.

Era el 30 de agosto de 2012, hacía 15 días que había muerto mi padre y yo tenía ante mis ojos el parte del informe del Judicial del Ejército Republicano en el que se explicaba y constataba la muerte del suyo.

Entonces entendí qué fantasmas llevaba sobre los hombros y qué debía hacer.

“EL ÚLTIMO HÉROE DEL BATALLÓN DE LOS “CAMPESINOS DEL TIÉTAR”
Elio González nació el 1 de Julio de 1912 en San Esteban del Valle, un precioso pueblo en la falda de la sierra de Gredos. Sus padres, Florencio y Victoriana, regentaban el Café Rosales, que hacía las veces de casino del pueblo, de modo que consiguieron dar estudios a sus dos hijos y a sus cuatro hijas.
Elio en la Casa de Campo 193
Elio, el mayor, tiene 24 años cuando se produce la sublevación militar, pero no será el único de la familia en participar en la contienda; Elia, la segunda, será enfermera durante la guerra y Octaviano, su único hermano, aviador de la República, morirá tras estrellarse su avión. Las otras tres hermanas, Emilia, Leonor y Elvirita, son muy jóvenes aún.

Cuando estalla la guerra es maestro en el pueblo de Bohoyos (Ávila). Se une a las milicias abulenses integrándose en el Batallón de Campesinos del Tiétar que defiende las posiciones republicanas en el Puerto del Pico (cuenta un artículo de Mundo Obrero que una de las cosas más sorprendentes de este batallón es que dentro del mismo hay 7 maestros).

Es además afiliado a FETE-UGT, “la Gloriosa”, como la denomina en un artículo en la revista OFENSIVA, órgano del sector oeste de las JSU.

“Luchamos con fe, con entusiasmo. Con plena confianza en la victoria cercana y firme convicción en el ideal. Con todo, no olvidamos a nuestros compañeros que sorprendidos en el campo faccioso, son testigos presenciales de la traición. Sabemos de todas las amarguras, vejaciones y sufrimientos a que están sometidos. Muchos, al pagar con sus vidas el delito horrendo de profesar ideas de liberación, pasaron a engrosar la copiosa relación del martirologio de la Enseñanza. Pero no os olvidamos, camaradas; vuestra sangre derramada, se convertirá en savia fructífera que haga retoñar con más empuje añosos troncos del ideal antifascista.”

Al perderse la zona, Elio pasa a Madrid con su familia y su novia de toda la vida, Exupe. Se integrará en la 75 Brigada Mixta como la mayoría de los hombres procedentes del Tiétar.

En Madrid se afiliara a las JSU tal y como figura en su ficha de la milicia y según un documento que he obtenido recientemente de la Dirección General de Seguridad de 1947, lo hace el 10 de diciembre de 1936 y, mientras el frente de Madrid se estabiliza, Elio se casa por lo civil y cuando Exupe se queda embarazada del que sería su primer y único hijo, su felicidad es inmensa. El padrino de este niño será Agapito Marazuela figura del folklore castellano y creador con Barral de las Milicias Segovianas.

Pero pronto Elio tiene que desplazarse con su Brigada a otras zonas de guerra desde la que inicia una continua correspondencia tanto con mi abuela como con mis tíos.

El Teniente Elio González y Exuperia Morales Madrid 1936 
Agapito Marazuela con Elio 
Siempre pensé que las cartas de mi abuelo carecían de importancia, salvo la puramente emocional, pero la razón la encontré en un articulo de Superación del 18 de octubre de 1937:

“La carta que dirigimos a la familia, al amigo, a la novia o a la “madrina” -¡oh las madrinas!- y en las cuales, con el mayor candor y candidez, relatamos nuestros triunfos, fracasos, movimientos o situación, son más que suficientes para que el enemigo esté al tanto de nuestra situación moral y material”


Es esta la razón de la sencillez de las cartas, que jamás cuentan nada de la guerra y que sin embargo dan a entender el estado emocional de mi abuelo en cada momento de una manera sorprendentemente clara, más de lo que el querría.

Sigue siendo un ávido lector, consciente de las carencias del Ejército Republicano “Aparte de la prensa diaria procuro leer revistas y libros militares. Convencido de la necesidad imperiosa de la capacitación, procuro aprovechar todos los momentos en el estudio de la técnica de la guerra.” (Ahora 17 de octubre 1937) “También habrás recibido la carta en la que te decía pagaras a Martín unos libros que me ha comprado” (Carta del 2 de Noviembre de 1938).

En las cartas también se pone de manifiesto cómo Elio trata de procurar cosas desde Levante para enviar a la desabastecida Madrid y su preocupación por su hijo: 

“Queridísima Exupe: He recibido la tuya del día 29, al que contesto, pero aunque no la hubiera recibido igualmente hubiera escrito hoy con objeto de que la recibáis el día que el niño cumple su primer aniversario. No sabes cómo voy a acordarme de todos el día 5 pues para mi hubiera sido grandísima satisfacción estar este día en vuestra compañía”. “Cuéntame muchas cosas del niño y si está muy contento con los juguetes que le han regalado” ”No le pegues, so pegona”…

Conforme se acerca el final del 38 su inquietud va en aumento.

“Me tiene desesperado este lio de correos, acostumbrado a que nuestras cartas no sufran retraso alguno”

El 30 de diciembre escribe la que sería su última carta, él ya sabe que la guerra está perdida, le pide a mi abuela que se reúna con él.

“Dime qué piensas sobre venirte aquí. El Comandante me ha dicho que puedes venir en los coches de Carabineros que salen de la calle de Velázquez (donde yo salí) en uno de los autobuses, pero si supieras que va tu hermano lo mejor sería venir con él”.



En Campaña. Fecha indeterminada 1938?
Cuenta el Comisario de la Brigada Andrés Cecilio Márquez Tornero en “Testimonio de mi tiempo” los acontecimientos que se iniciaran esa noche.

“La noche del 30 de diciembre llegaron a nuestras líneas dos evadidos del campo enemigo. Ello no tenía nada de particular pues, aunque parezca increíble, hasta muy pocos días antes del final de la guerra llegaban constantemente a nuestras líneas soldados evadidos de Unidades facciosas. Pero estos dos a que me refiero traían noticias importantes, y el Jefe del Batallón por donde se pasaron nos envió rápidamente al puesto de mando de la brigada, a pesar de ser ya media noche. Eran asturianos y estaban empleados en la fortificación; dijeron que al día siguiente el enemigo atacaría el Castillo de Noguera, al amanecer”.


El historiador Carlos Mallench del grupo Les Muntanyes de la guerra ya había contado en "La toma del Castillo de la Vall d´Uixó durante la Guerra Civil" Revista ORLEYL Año 2008 nº5 la versión del bando franquista sobre el combate que se desarrolló el día 31 pero ahora ya sabemos por un nuevo artículo del mismo autor con toda la documentación republicana y que se publicará próximamente como se desarrollaron exactamente los acontecimientos.

Elio González es Capitán de la 4ª Compañía del 298 Batallón, defiende la cota 367 donde el enemigo es rechazado en un primer momento aunque las dos ametralladoras con las que defiende la posición resultan inutilizadas por los bombardeos del Ejército rebelde pero se queda sin armas ““Cuando llegaban a la cota les salió el Capitán Helios que les preguntó si llevaban bombas de mano, contestándole negativamente y diciéndoles éste entonces que no tenían nada que hacer, que a él le habían inutilizado las dos máquinas y que había consumido todas las bombas de mano.” Pero ya no había bombas. Días antes habían salido para otras posiciones del Ejército republicano en la zona, tal y como recoge el informe.

Ante esta situación y con el enemigo casi a las puertas mi abuelo le entrega el reloj y la cartera a su lugarteniente para que se la entregue a su mujer diciéndole que no se dejara coger vivo. Defiende la posición hasta que logra sacar hasta el último de sus hombres.

“Nuestras fuerzas se replegaron a buscar contacto con la 4ª Compañía del 298 Batallón que se encontraba en el flanco derecho, guarneciendo las estribaciones de la cota y en donde era imposible mantenerse por el fuego de todas las armas que hacia el enemigo, especialmente desde la cota 448, por lo que estas fuerzas después de resistir tenazmente la presión enemiga, tuvieron que retirarse ante el peligro de ser envueltos, ignorándose el paradero del Capitán D. Elio González que luchó con denuedo y valor extraordinario".  MAYOR INSTRUCTOR SIMEON JIMENEZ

“La del Capitán que se encontraba en las estribaciones de la derecha de dicha posición (448) fue brillantísima, habiendo luchado con heroísmo inigualable a pesar de que las dos ametralladoras de que disponía tuvieron que sacarse de la posición porque se habían inutilizado, y también, por la metralla de enemiga, un fusil ametrallador. Allí recibió muerte gloriosa este Capitán, según los últimos informes recibidos cuando ya las fuerzas enemigas encontraban en el interior de la posición sin haberla abandonado ni un solo momento". Este Capitán pertenecía a la Cuarta Compañía del 298 Batallón. PUESTO DE MANDO VALENTIN APARICIO 3 ENERO 1939

Posiciones defendidas por la 75BM desde el
Castillo de la Noguera © Eduardo Bravo
“Los dos oficiales que, además del Capitán, ocupaban la cota 367 también encontraron allí la muerte. El capitán que ocupaba las estribaciones de la cota 448 fue hecho prisionero, según informes recibidos, y uno de sus oficiales herido, muriendo más tarde en el interior de la posición a consecuencia de un balazo del enemigo.”

“Me acuerdo mucho de vosotros viendo aquí tantas naranjas y no poder enviaros las que quisiera. Figúrate como me estaré poniendo, ¡con lo que me gustan! Como muchísimas.”



En la casa familiar hay una adelfa de más de 80 años que sigue floreciendo y que él plantó y entre naranjos yace el cuerpo del último héroe del Batallón de los Campesinos del Tiétar, mi abuelo, mi memoria es su última sepultura.


“Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta", Miguel Hernández, Vientos del pueblo.


Silvia González y Altair Diéz

Con mi agradecimiento de todo corazón a Carlos Mallench, Carmen Rodríguez, Juan de la Cruz, Ernesto Zarzoso y a todos los amigos que me han apoyado en esto durante un año y medio. Sin Altair esto habría sido imposible, gracias amiga.
Gracias Laura por ponerlo bonito aquí.

"A mi abuela que desde donde este estará feliz de que le haya encontrado".




Comentarios

  1. Respuestas
    1. Gracias Maria, sin vosotros no me habría animado a escribir todo esto. Un abrazo a los dos.

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  2. Pues ha merecido la pena.
    Un gran abrazo.

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